PROMOCIONAR-DIFUNDIR UN INVENTO

Difundir Inventos

 

INTRODUCCIÓN A SUBETUINVENTO.COM

(Experiencia Real)

Todo aquel que tenga un Título de Patente o Modelo de Utilidad, sabe perfectamente lo que le ha costado conseguirlo. Todo comienza por casualidad, un día cualquiera, te viene a la mente una idea, sobre un producto que te hará la vida más fácil o simplemente una mejora sobre algo ya existente. El cerebro es así de efectivo. Busca la manera de conseguir que algo sea más útil, más perfecto. Todos tenemos esa capacidad; pero gracias a la persistencia y después de analizar ciertas situaciones cotidianas, es cuando se va perfilando la idea. Es entonces cuando debemos buscar si nuestra idea ya está inventada; si no lo está, lo hacemos. Nosotros mismos somos los que, teniendo la idea en mente, la vamos moldeando y perfeccionando. Todo esto se hace con tiempo, es decir, no se consigue sacar algo adelante en pocos días. La idea ronda en nuestras cabezas mientras trabajamos, dormimos, comemos, vamos al cine, etc. Van pasando los meses y nuestra cabeza sabe que algo falta y no paramos hasta tenerlo todo bien armado.

Llegado a este punto, nos planteamos patentarlo, es decir, hacer que la idea sea nuestra y protegerla. Aquí hago un paréntesis para explicar que esa etapa, si bien es complicada (a nivel burocrático), deja mucha satisfacción; dicho de otra manera, la ilusión de crear algo propio, de imaginar que tu idea se hace realidad, que se traduce en un prototipo o en un producto terminado, y que finalmente se venda, ya sea la propiedad intelectual del invento, o el producto mismo a nivel masivo, nos permite imaginar una futura ansiada solvencia económica.

En mi caso, he pensado en mi invento muchas noches antes de consolidar el sueño; habiendo pasado un mal día en el trabajo o soportar despidos por el hecho de haber cumplido los famosos meses de prueba y darme cuenta que por bien que lo haya hecho me voy a la calle (ya que las empresas se dedican a contratar personal cada tres meses, y seas bueno o malo, llega el despido; puesto que reciben ayudas del Estado al hacer los contratos “basura”); o simplemente no encontrar empleo y buscarlo constantemente, de ir a entrevistas de trabajo y no sentirse respetado por la persona que te la hace (porque te hacen esperar dos horas; te citan y el responsable de RRHH no ha vuelto de comer o se ha tomado tarde libre, etc), o aguantar preguntas incómoda como si estoy casado, tengo hijos, o la pregunta más corriente (pero ilegal) “¿cuántos años tienes?”. En fin, que voy a contarles que no hayan pasado o vivido en carne propia. Desde el 2010, con la “crisis”, los despidos y la Reforma Laboral; hemos vivido gracias a la ayuda de los familiares, amigos o parejas. De más está decir que esto no es lo que busco. Creo firmemente, que es por todo esto, que el cerebro busca la manera de sacarnos adelante y un día cualquiera, te suelta una propuesta que si le prestas atención, y le das forma, puedes conseguir que esa idea, sea tu proyecto y futuro.

Entonces, llegado a este punto, luego de analizar, darle vueltas y planificar bien la idea; decidimos patentarla. A continuación va un resumen del proceso, basado en mi propia experiencia. Nos ponemos en contacto con la Oficina Española de Patentes y Marcas donde nos entrega una guía de pasos a seguir. Aclaro que no es fácil seguirla, pero tampoco imposible. En caso de no contar con el tiempo necesario, se puede optar por contratar a una empresa o gestor para que la presente (es mi caso). Esto puede llevar aproximadamente tres meses. Entre idas y vueltas de llamadas telefónicas con los que se ocuparan de presentarla, con su ingeniero y de revisar una y otra vez el texto que se presentaría; se acepta el texto final y se presenta.

Como bien es sabido por todos los que pasaron por este trámite; una vez presentado, se publica en el Boletín Oficial de Propiedad Intelectual (BOPI). Hay que esperar dos meses por si alguien se opone a tu invento y una vez finalizado ese período; es cuando por fin te otorgan el preciado Título (el mío fue un Modelo de Utilidad). Sé que, para hacer una Patente, los tiempos y la inversión son mayores.

En mi caso particular, por inexperiencia y por un exceso de confianza, la agencia que contraté para presentar la idea, también se encargó de avisar a empresas del sector para que, a su vez, ellos opositen a mi Modelo de Utilidad. Por lo que tuve que responder con la ayuda de un estudio de abogados especializados, a su oposición y demorar más tiempo en recibir el Título. Esa parte fue muy dura, puesto que yo soy un individuo normal y me enfrentaba a una empresa importante a nivel europeo. La oposición era demoledora, usaron vocabulario duro e intentaron quedarse con mi patente. Al contar con grandes amigos y una pareja que nunca dejó de apoyarme; conseguí derrumbar esa oposición y gané la batalla.

Con todo lo expuesto (el trabajo, las horas dedicadas, los escritos, las búsquedas y toda la ilusión que genera cada paso), había conseguido mi tan deseado Título de Modelo de Utilidad y respiraba con alegría.  Aquí es donde la parte legal está finalizada, pero queda lo más difícil: conseguir el capital para hacer que tu idea, se convierta en realidad.

Mi primer paso fue buscar inversores, tanto nacionales como extranjeros. Recuerdo ver un programa periodístico en televisión donde salían árabes invirtiendo en España. Me apunté los nombres de los más importantes, los busqué en internet y conseguí sus direcciones de correo electrónico. Les escribí a ellos y a todo aquel que hiciera inversiones en el sector. Fui a universidades, empresas, fábricas; contacté con otros inventores y con algún ingeniero. Hice todo lo que estaba a mi alcance para conseguir al menos una oportunidad de comercializar mi idea.

Fui encontrando personas que, si bien mi idea la veían muy útil, de alguna u otra manera, me hacían creer que no la sacaría adelante. Me han llegado a decir que necesitaría 3 millones de euros. Mi lema en la vida siempre ha sido: retroceder nunca, rendirse jamás (creo que hay una película que se llama así). Y es por esto que nunca me dejé influenciar por las palabras negativas; al contrario, persistencia, ante todo.

Como era evidente que no conseguiría el capital necesario y puesto que la mayoría de ayudas en este tipo de invenciones, no son del todo reales o son difíciles de conseguir (crowdfunding, concursos, etc.); otra vez el cerebro me sopló una idea: ¿por qué no crear una comunidad de inventores donde todos nos ayudemos a sacar adelante los proyectos abandonados? Sí, desde luego era una buena idea. He de aclarar que ya hay webs de inventores y con ideas publicadas.

Busqué en la red y visité cada una de ellas. Hay algunas páginas donde la publicación es gratuita, pero encontrar un invento en ellas, se hace complicado y tedioso. La otra mayoría cobran un monto alto por la publicación. Pero si además de eso quieres que tu Patente o Modelo de Utilidad sea vista por empresas que te financien, has de pagar mucho más y no te aseguran una compra o inversión en tu proyecto.

Para ser franco y hablar con cifras, pagas entre 1.500 € y 4.000 € (o más) al año, por publicar (incluyendo otros servicios básicos que has de contratar) en sus páginas tu idea como ellos la quieran poner. En algunas, no puedes editar el texto o subir imágenes, ni logo y ni hablar de un video de presentación. Todo es facturable. Inclusive he llegado a leer que el simple hecho de enviar un email a todos sus “contactos empresariales” (sin aclarar a cuántos inversores se enviarían) tendría un coste de 1.800 € aprox. Todo esto me hace pensar en que hay miles de inventores desconocidos que no llegan a sacar sus proyectos por el alto coste económico que supone.

He conocido algunos inventores que aún pagando todos los procesos solicitados y habiéndose gastado entre 30.000 € y 50.000 €, sus proyectos no han pasado de la línea de salida. Con todo esto, simplemente quiero dejar claro, que hay un gran “timo” y juegan con esa ilusión que tenemos y que describo al principio de este texto.

Es aquí donde aún teniendo un Título de Modelo de Utilidad, no podía hacer nada para publicitarme a bajo coste y que mi idea la conozcan empresas o inversores. Por lo tanto, además de luchar para conseguir mi Título; ahora tenía que apartarlo y crear un espacio donde todos podamos ayudarnos.

Entretanto, viajé a Sudamérica para asistir a una boda y entre los asistentes, conocí al director de un importante grupo de inversores a nivel internacional. Al contarle mi idea, se ofreció dar el apoyo necesario desde el punto de vista “inversores”; es decir, había conseguido lo más difícil: tener un grupo inversor que pueda ayudar a sacar adelante los inventos que se publiquen en mi web. No puedo expresar con palabras la ilusión que tuve en ese momento. Todo iba cuadrándose y apuntaba en la dirección correcta. Como no quería que subetuinvento.com fuera comercial, con la ayuda de otros expertos en la materia, creamos una web digna de albergar a todos los inventores que no tienen la oportunidad de hacerse conocer. Desearíamos poder ofrecer el servicio gratuito, pero no es posible, por lo que habrá suscripciones de muy bajo coste. Tampoco queremos incluir publicidad externa (que nada tiene que ver con inventores), ni engañar con la idea de posibles ventas imaginarias. Esta es una web comunitaria con el apoyo de un grupo inversor que verá cada publicación de cada invento que aquí se muestre.

Espero que, con esta nueva etapa ya en marcha, hacer llegar a buen puerto todos los inventos, que estén en un punto ciego y darles la luz necesaria para llegar a donde se propongan.